Cómo controlar el flujo de caja de un restaurante para no quedarte sin liquidez
Cómo controlar el flujo de caja de un restaurante para no quedarte sin liquidez: sistema práctico de previsión, cobros y pagos semanales.
La mayoría de restaurantes que cierran no lo hacen porque pierdan dinero. Cierran porque un martes cualquiera no pueden pagar la nómina, el alquiler y al proveedor de carne a la vez. He visto negocios con cuenta de resultados en positivo quedarse sin aire porque nadie miraba el banco hasta el día 28, y he visto otros que ganaban menos pero sabían exactamente qué iba a entrar y qué iba a salir cada semana de los próximos dos meses. La diferencia entre unos y otros no es la facturación ni el margen: es si controlan o no el flujo de caja. Y aquí está el problema real, la contabilidad te dice si ganas dinero, pero no te dice si vas a poder pagar mañana. Son cosas distintas y confundirlas es lo que lleva a cerrar negocios que, sobre el papel, iban bien.
Por qué el flujo de caja de un restaurante no es lo mismo que el beneficio
Un restaurante puede cerrar un mes con 8.000 euros de beneficio y aun así tener la cuenta en descubierto el día 10 del mes siguiente. Esto pasa constantemente y la gente no entiende por qué. La razón es simple: el beneficio es un cálculo contable que suma todo lo que has facturado y resta todo lo que has gastado, independientemente de cuándo entra o sale el dinero. El flujo de caja es lo contrario, solo mira el dinero real que entra y sale de tu cuenta cada día.
Imagina un restaurante que factura 60.000 euros al mes. De eso, un 30% viene de comidas de empresa que se pagan a 60 días. El resto entra al momento por tarjeta o efectivo. Los proveedores de bebida cobran a 30 días, pero el de pescado y carne quiere su dinero a 7 días. La nómina sale el día 5, el alquiler el 1, los seguros sociales el 20, el IVA trimestral cuando toca, y la cuota del préstamo del horno a mitad de mes. Si no tienes esto mapeado semana a semana, es cuestión de tiempo que un mes de enero flojo te deje sin margen para pagar a quien tienes que pagar. Y entonces empiezas a pedir aplazamientos, a retrasar pagos a proveedores y a entrar en una espiral de la que cuesta mucho salir.
Las tres entradas de dinero que tienes que controlar por separado
En hostelería no todas las ventas se cobran igual, y meter todo en el mismo saco es el primer error. Tienes al menos tres flujos de entrada distintos y cada uno se comporta de una manera. Primero, el cobro inmediato: tarjeta, efectivo, Bizum. Aquí el dinero entra en el banco en 24-48 horas si la tarjeta es, al día si es efectivo. Segundo, las plataformas de delivery, que suelen liquidarte semanalmente o cada quince días, descontando comisiones que a veces no te esperas. Tercero, los cobros a crédito: comidas de empresa, eventos, catering, grupos con factura. Aquí es donde se te puede desbalancear todo porque los plazos reales son de 30, 60 e incluso 90 días.
Si tienes mucho peso de clientes que pagan a plazo, tu caja va a sufrir aunque factures bien. La solución no es rechazar ese tipo de cliente, es tenerlo cuantificado. Saber qué porcentaje de tu facturación está en cada bucket y cuántos días tarda de media en entrar. Cuando sabes eso, puedes anticipar los baches en lugar de descubrirlos cuando ya estás dentro.
Cómo montar una previsión de tesorería a 13 semanas
La herramienta que más dinero ha salvado en los restaurantes con los que trabajo es ridículamente sencilla: una hoja de cálculo con las próximas 13 semanas, una columna por semana, y dos bloques, entradas y salidas. En entradas pones lo que estimas que vas a facturar cada semana desglosado por tipo de cobro, aplicando los plazos reales de cada uno. En salidas pones todo lo que sabes que va a salir: proveedores con sus plazos reales, nóminas, alquiler, suministros, cuotas de préstamos, impuestos (IVA, pagos fraccionados, seguros sociales).
Al final de cada semana calculas el saldo acumulado. Lo que te interesa no es la semana que viene, es ver dónde está el agujero dentro de 6, 8 o 10 semanas, cuando todavía tienes tiempo de hacer algo. Si en la semana 7 ves que vas a bajar de un umbral mínimo que te hayas marcado, puedes negociar con un proveedor, pedir una línea de crédito con calma, acelerar cobros de empresas que te deben o ajustar un pedido. Si lo descubres la semana que llega, ya no puedes hacer nada que no sea apagar fuegos.
Cuadro de Mando Financiero
Previsión de tesorería a 13 semanas, control de cobros y pagos, y KPIs financieros del restaurante en una sola plantilla.
Ver plantilla →Los pagos que descolocan la caja de un restaurante y nadie anticipa
Hay una lista corta de pagos que, por su tamaño o por su irregularidad, son los que suelen descolocar la caja. El primero es el IVA trimestral. Mucha gente no provisiona el IVA y cuando llega abril, julio, octubre o enero se encuentra con un pago de varios miles de euros que no tenía apartado. La solución es sencilla: cada semana aparta en una cuenta separada un porcentaje estimado del IVA de las ventas. Cuando llega el trimestre, el dinero ya está.
El segundo son las pagas extra si no las tienes prorrateadas. El tercero son las revisiones de proveedores: subidas de precio en energía, alquiler indexado al IPC, aumentos del coste de materia prima. Si no los metes en la previsión, aparecen como sorpresa. El cuarto, y este es brutal, son las inversiones no planificadas: se rompe el horno, el aire acondicionado del comedor, la cámara de refrigeración. Esto no se puede predecir con exactitud pero sí se puede provisionar: cada mes aparta un porcentaje de las ventas (un 1-2%) en un fondo de contingencia. Cuando se rompe algo, el dinero sale de ahí, no de la cuenta operativa.
Negociar plazos con proveedores sin romper la relación
Mucha gente tiene miedo a hablar con sus proveedores de plazos porque piensa que es señal de debilidad. Es al revés. Un proveedor serio prefiere tener un cliente que le dice "necesito pasar de 7 a 15 días de pago porque mi caja funciona así" que un cliente que le empieza a dar largas cuando llega la factura. Si tienes volumen y pagas puntual, puedes negociar plazos más largos sin perder nada. Si pasas de pagar a 7 días a pagar a 21 días con tus tres proveedores principales, acabas de ganar dos semanas de oxígeno estructural en tu caja. Eso vale más que muchos ajustes de coste.
Lo mismo al revés con tus clientes de empresa. Si una empresa te paga a 90 días y para ti es un cliente importante en volumen, intenta negociar 60. Un 2% de descuento por pronto pago puede ser mucho más barato que lo que te cuesta financiar ese desfase. Son conversaciones incómodas la primera vez, pero las tienes una vez y resuelves un problema estructural.
Qué revisar cada lunes para no quedarte sin liquidez
Controlar el flujo de caja no es un ejercicio que se hace una vez al año con el gestor. Es un hábito semanal de 20 minutos. Cada lunes por la mañana, antes de abrir, siéntate con tu previsión a 13 semanas y actualiza tres cosas: el saldo real de la cuenta a cierre del domingo, las entradas reales de la semana anterior comparadas con lo que habías previsto, y las desviaciones que veas en las próximas 4 semanas por pedidos extraordinarios, pagos imprevistos o facturación por encima o por debajo de lo esperado.
Con esos 20 minutos semanales anticipas prácticamente cualquier problema de liquidez con 6-8 semanas de margen. Y 6-8 semanas es tiempo suficiente para negociar, cobrar, ajustar o buscar financiación en condiciones razonables. Lo contrario, descubrir el problema el día 28, es firmar que vas a pagar más caro cualquier solución, cuando no es directamente tarde.
El flujo de caja del restaurante no se controla mirando la cuenta cada día con ansiedad. Se controla con una previsión actualizada, con pagos y cobros mapeados por tipo y plazo, y con un hábito semanal que no se salta ni en agosto. Es trabajo aburrido comparado con pensar en la carta nueva o en la decoración, pero es lo que decide si vas a seguir abierto dentro de dos años.
Adrián Pollán
Consultor en hostelería y restauración
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